Saber ver las oportunidades que se presentan, en donde los tontos ven sólo desgracias, es cosa de sabios. No sé si habré leído esta frase en algún sitio, sólo sé que me viene rondando la cabeza desde hace días, desde que detuvieron (no condenaron), al congresista número 60 de la Republica de Colombia, mejor conocida como el país del Sagrado Corazón y cuna del Realismo Mágico, admirado este útimo en todo el mundo, por ser extraordinario en su insensatez, pero que no es mas que la forma como vivimos los colombianos el día a día.
Ahora, con la última entrega del monotemático Daniel Coronel en su incansable novela “Mi lucha por tumbar a Uribe”….y su capitulo veinteavo: “La intachable Yidis Medina cuenta sus verdades”, en los que la susodicha asegura que cambió su voto para poder reelegir a Uribe, pero sólo porque le prometieron cosas indebidas e ilegales, y que sí, que se hizo participe voluntaria del cohecho, pero sólo porque la tajada era buena. No más por eso. No sea que se vayan a confundir las nobles intenciones y motivos altruistas de esta buena mujer. Esta perla de mujer es la testigo estrella de Coronel. Patético por no decir menos. Aunque más patéticos son los tontos útiles que le hacen caso. Intenta entonces Don Daniel en este último capitulo de su novela, ponerle el broche de oro a la posible caída de Uribe con el escándalo horroroso de la parapolítica que estamos viviendo
Habló entonces Yidis con boca dudosa y, enseguida han saltado los mamertos a la yugular del presidente Uribe pidiendo reelección y Asamblea Constituyente en vez del Congreso claro está, tipo Ecuador y Bolivia en estos momentos. Vaya! ¡Que coincidencia!, justo lo que quería Piedad Córdoba (se lo contó a Simón Trinidad en la cárcel de EEUU) y la narcoguerrilla.

"No Señor, a mi no me tumban así no más"
Por cierto que los mamertos están felices en su salsa y su odio y se encuentran en un estado omnipresente: están por todas partes, hasta en la sopa y las tertulias radiales y de café. Por estos días es fácil reconocerlos en plena calle aunque no los conozcas personalmente: tienen los ojos inyectados de sangre y los colmillos afilados, los cuales se pueden ver en su sonrisa triunfalista de medio lado. Su corazón late al ritmo de los videos y los escritos de Coronel en la revista Semana y Noticias Uno, Maria Jimena Dusan en El Tiempo, Mamerto Molano en el Espectador, y demas comunistas reencauchados en capitalistas decadentes en todos los cafés de Colombia.
No se pueden estar quietos en su impaciencia por lo que profetizan esta por venir. Se revuelven inquietos en los asientos que estén ocupando, ya sea de periodistas mientras preparan las columnas, o de bloggers al frente del computador preparando el post. Huelen sangre y por eso están alborotados. Saben que la presa mayor está por caer: Álvaro Uribe Vélez. El último eslabón que se interpone en el proyecto Bolivariano de mico-mandante Chávez se tambalea. Son felices. Aunque el culebrero paisa no es tan facil de tumbar. Como el Ave Fénix renace de sus cenizas una y otra vez. Pero ellos siguen en su empeño, esta vez con renovado entusiasmo.
Y con esto último vuelvo al comienzo de este post. ¿Sabremos ver las oportunidades que se nos están presentando para sanear la vida política del país?¿Seguiremos defendiendo lo indefendible sólo por no ceder y seguir alimentando esta lucha fratricida entre partidos e ideologias? Bello será el día en que la política colombiana no esté influenciada por paramilitares, narcoguerrilleros, narcotraficantes y demás pelambre de baja estofa que tiene hundida la moral del país.
¿Dejaremos pasar ésta oportunidad de oro para comenzar de cero?...Sí, la dejaremos pasar. De uno y otro lado sólo les basta con la sangre del contrario. Patria Boba eterna. Nada nuevo bajo el sol en el país del Sagrado Corazón.
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